Windows 12: novedades, requisitos y todo lo que se espera

Última actualización: 16 de abril de 2026
Autor: Isaac
  • Windows 12 apunta a ser una versión modular basada en CoreOS, con fuerte integración de inteligencia artificial y mejor optimización para chips modernos.
  • El lanzamiento más probable se sitúa en torno a 2025, coincidiendo con el fin del soporte de Windows 10 y tras la llegada de Windows 11 24H2.
  • Se esperan requisitos más exigentes que en Windows 11, sobre todo en RAM, almacenamiento y seguridad (TPM 2.0, UEFI), además de recomendación de NPUs.
  • La actualización sería gratuita para licencias válidas de Windows 10 y 11, con un rediseño de interfaz, mayor enfoque en la nube y nuevas funciones de productividad.

Novedades de Windows 12

El sucesor de Windows 11 todavía no ha sido presentado de forma oficial, pero las pistas sobre el futuro Windows 12 empiezan a dibujar un sistema muy distinto al que usamos hoy. Entre rumores, filtraciones técnicas y cambios de estrategia de Microsoft, ya se puede intuir hacia dónde va a ir la próxima gran versión de su sistema operativo.

Por ahora, casi todo lo que se sabe procede de fuentes oficiosas, del programa Insider y de declaraciones veladas de la propia Microsoft. Aun así, hay un patrón común: más inteligencia artificial, una arquitectura más modular y un fuerte enfoque en seguridad y rendimiento. Si estás pensando qué pasará con tu PC cuando termine el soporte de Windows 10 o si te compensará saltar desde Windows 11, aquí tienes un repaso a fondo con todo lo que se espera de Windows 12.

Qué es Windows 12 y por qué es tan importante para Microsoft

Windows 11 lleva ya un tiempo en el mercado y, aunque ha madurado bastante desde su lanzamiento, Microsoft necesita una nueva gran versión para marcar el inicio de una etapa centrada en la inteligencia artificial y los llamados IA PC o Copilot+ PC. Ese papel lo jugará, salvo cambio de última hora, la próxima generación conocida popularmente como Windows 12.

No hay confirmación oficial del nombre definitivo, e incluso la compañía ha insinuado que podría apostar por algo como «Windows 11 24H2» o futuras iteraciones tipo Windows 11 2024/2025, convirtiendo cada gran actualización en un «nuevo Windows» sin cambiar el número. Sin embargo, a nivel de mercado y de rumores se sigue hablando de Windows 12 como la próxima gran ruptura con la versión actual.

La relevancia de este lanzamiento viene marcada también por el calendario: Windows 10 dejará de recibir soporte en octubre de 2025. Esto deja a millones de usuarios en la tesitura de actualizar el sistema o quedarse sin parches de seguridad. Lo lógico es que Microsoft coordine el final de Windows 10 con la llegada del nuevo sistema para evitar mantener tres ramas importantes (10, 11 y 12) al mismo tiempo.

En este contexto, la nueva versión no es solo un cambio visual o un puñado de funciones: es la pieza clave para empujar la adopción de IA en el escritorio, modernizar la base del sistema y facilitar la gestión en entornos híbridos, tanto domésticos como empresariales.

Fecha de lanzamiento de Windows 12 y estado actual del desarrollo

Durante bastante tiempo se dio casi por hecho que Windows 12 saldría a finales de 2024, siguiendo el ciclo de tres años que Microsoft anunció para sus grandes versiones (Windows 10 → Windows 11 → siguiente generación). Sin embargo, la empresa rompió parcialmente esa previsión.

En vez de lanzar directamente Windows 12, Microsoft ha apostado por Windows 11 24H2 como gran actualización de 2024. Esta versión ha absorbido muchas mejoras enfocadas en IA que en un principio se pensaba que irían reservadas para el futuro Windows 12, especialmente en torno a Copilot y a las funciones avanzadas en los nuevos portátiles Copilot+.

Con este cambio sobre la mesa, todas las miradas se han desplazado a 2025. Cuadra bastante que Windows 12 vea la luz en torno a octubre de 2025, encajando con el final del soporte de Windows 10 y dejando el parque de sistemas centrado en Windows 11 y Windows 12 (o su equivalente de nombre comercial).

Además, se han visto indicios técnicos de que la siguiente generación ya está en pruebas internas. Filtraciones como la compilación 27547 apuntan a builds tempranas en manos de Microsoft, y se espera que a lo largo de 2025 vayan llegando versiones preliminares al canal Insider para que los usuarios más avanzados puedan ir probando novedades antes del lanzamiento público.

En resumen, el calendario más razonable ahora mismo es: 2024 centrado en Windows 11 24H2, 2025 como año de transición con betas y lanzamiento final del nuevo Windows, coincidiendo con el apagón de Windows 10.

Novedades clave de Windows 12: IA, diseño y arquitectura modular

Lo que convierte a Windows 12 en un sistema especialmente interesante no es solo su fecha, sino la profundidad de los cambios que se esperan por debajo del capó y en la experiencia de usuario. Todo apunta a una mezcla de nueva interfaz, integración masiva de IA y una arquitectura CoreOS mucho más segmentada.

Por una parte, Microsoft lleva tiempo trabajando en un Windows mucho más modular, reconstruido prácticamente desde cero para adaptarse mejor a distintos tipos de dispositivos: PCs tradicionales, mini PC para uso doméstico, portátiles ultraligeros, equipos con procesadores ARM, consolas portátiles con hardware de PC, etc. La idea es que el sistema cargue solo los componentes necesarios, mejorando rendimiento, seguridad y capacidad de actualización.

Este planteamiento está muy relacionado con el proyecto conocido como CoreOS. Bajo ese nombre se esconde una forma de dividir el sistema en varias particiones y capas: una parte de sistema principal bloqueada y de solo lectura, otra para datos del usuario y, posiblemente, áreas específicas para funciones especiales. Esta separación de estados busca, entre otras cosas, que se puedan hacer actualizaciones más rápidas, restablecimientos de fábrica mucho más limpios y un aislamiento de procesos que eleve la seguridad.

Además de esa reforma interna, Windows 12 apunta a una estrecha integración con chips modernos. Microsoft estaría trabajando en una versión «silicon-optimized» optimizada para SoC concretos, similar a lo que hace Apple con Apple Silicon, como explica nuestra guía para comparar portátiles actuales. El objetivo es aprovechar mejor las capacidades del hardware a nivel de consumo energético, rendimiento gráfico, IA integrada y tareas concurrentes.

Todo ello se alinea con la nueva generación de IA PC, con procesadores que incluyen unidades de procesamiento neuronal (NPU). En este punto se espera que Windows 12 saque partido de estas NPUs para mover modelos de IA ligeros directamente en el dispositivo, sin depender tanto de la nube.

El papel de la inteligencia artificial en Windows 12

La gran protagonista de la próxima versión será la inteligencia artificial integrada en prácticamente todas las capas del sistema. Lo que hoy vemos como Copilot en Windows 11 es casi un adelanto de lo que podría ser la experiencia completa en Windows 12.

Se espera que Copilot y herramientas relacionadas estén aún más embebidas, permitiendo realizar tareas complejas mediante instrucciones en lenguaje natural: ajustar la configuración, automatizar procesos repetitivos, filtrar información, generar documentos o incluso controlar aplicaciones compatibles sin tener que ir menú por menú.

En el plano de los servicios, Bing y Microsoft Edge seguirán absorbiendo mejoras basadas en modelos como ChatGPT, pero la diferencia fundamental será que muchas funciones podrán ejecutarse en local gracias a las NPUs. Esto se traducirá en asistentes que entienden el contexto de lo que haces, sugerencias proactivas, búsquedas contextuales sobre tus archivos y aplicaciones, y agentes IA que actúan como pequeños «ayudantes» dentro de apps corporativas.

A nivel empresarial, esta orientación abre la puerta a que desarrolladores y departamentos de TI puedan integrar agentes conversacionales y modelos de IA ligeros en los flujos internos: desde atención al usuario hasta automatización de soporte, análisis de datos o gestión documental. APIs específicas de experiencia de usuario y telemetría avanzada facilitarán que el software corporativo se adapte y aprenda del uso real.

Todo esto vendrá acompañado de un refuerzo en la parte de gestión: más opciones de control centralizado, parches de seguridad continuos y una integración más profunda con servicios cloud para sincronización, copias de seguridad y despliegue remoto de aplicaciones y configuraciones.

Cambios de interfaz y diseño: barra flotante y nuevo aspecto

No todo será interno: Windows 12 también apunta a un rediseño visible de la interfaz, siguiendo la línea marcada por Windows 11 pero con cambios más atrevidos, muchos de ellos ya adelantados en demostraciones y keynotes de Microsoft.

Uno de los cambios más comentados es la barra de tareas flotante. En lugar de estar pegada a la parte inferior de la pantalla, la barra se elevaría ligeramente, con un estilo que recuerda bastante al dock de macOS. Este cambio no es solo estético: facilita jugar con transparencias, animaciones y un aspecto más moderno y ligero.

Las filtraciones también apuntan a que los iconos del sistema se desplazarán a la parte superior derecha de la pantalla (similar a las barras de estado de otros sistemas), mientras que en la zona central superior se vería un cuadro de búsqueda flotante muy protagonista. Esta caja de búsqueda podría ser la puerta de entrada a Copilot y a la búsqueda unificada de archivos, apps, web y contenido de la nube.

En la parte visual se espera una renovación de iconos, menús y animaciones, con un diseño más cercano al de macOS en cuanto a transparencias, capas flotantes y sombras suaves. Incluso el propio icono del botón de inicio podría cambiar, según imágenes internas, adoptando un aspecto más plano en tonos grises o plateados.

Otra zona que podría recibir un lavado importante es el área de pantalla de bloqueo, centro de notificaciones y panel de ajustes rápidos, con un enfoque más limpio, mejor adaptado al uso táctil y a pantallas de mayor resolución. El sistema de búsqueda también debería ser más fluido e integrado, evitando esa sensación de mezcla entre la búsqueda local y la web que tanto ha incomodado a algunos usuarios en versiones previas.

Funciones esperadas: productividad, dispositivos y servicios en la nube

Más allá del diseño, Windows 12 llegaría con un conjunto de funciones enfocadas tanto a usuarios domésticos como a entornos profesionales, siguiendo la línea de lo que ya hemos visto en Windows 11 pero dando un paso más.

En productividad se espera que haya perfiles automáticos o autoconfiguraciones para distintos escenarios: juego, trabajo de oficina, edición de vídeo, creación de contenido, etc. El sistema ajustaría prioridades, consumo de energía y recursos de IA según lo que estés haciendo, intentando exprimir el hardware sin que tengas que toquetear demasiados menús, como enseñamos en nuestros trucos de software en Windows para exprimir tu PC al máximo.

También se habla de nuevas aplicaciones y utilidades integradas, como herramientas específicas para podcasters o streamers que faciliten la grabación de audio, la emisión en directo y la gestión de escenas sin depender de tantas apps de terceros. Microsoft podría aprovechar aquí su experiencia con Xbox y con las funciones de captura actuales para unificar el ecosistema.

Otro punto al que la compañía lleva tiempo dando vueltas es la integración avanzada con móviles Android e iOS. La app previamente conocida como Your Phone (ahora Enlace Móvil) ya permite contestar mensajes, ver notificaciones y algo de control remoto, pero la idea es ir más allá: compartir pantalla con más modelos, usar una tablet o portátil convertible 2 en 1 como segunda pantalla del PC, arrastrar archivos desde el Explorador directamente al móvil o incluso usar el teléfono como webcam y micrófono mejorados.

En el ámbito colaborativo, se rumorea que Windows 12 podría incorporar un nuevo sistema de mensajería y comunicación unificada que acabe absorbiendo el papel de Skype y parte de Teams en el entorno doméstico, ofreciendo chats, videollamadas y colaboración simple desde la propia cuenta de Microsoft, sin necesidad de tanto salto entre aplicaciones.

La nube seguirá muy presente. La idea de un entorno tipo CloudPC gana fuerza, con mayor sincronización de configuraciones, perfiles y apps entre dispositivos. Esto encaja especialmente con el empuje a la arquitectura ARM y la posibilidad de que trabajes en un equipo local ligero mientras ciertas tareas pesadas o entornos corporativos se ejecutan en la nube.

Requisitos mínimos esperados de Windows 12

Una de las grandes preocupaciones de muchos usuarios es si su PC actual será compatible con Windows 12. Con Windows 11 ya hubo polémica por el aumento de requisitos, sobre todo por la obligatoriedad de TPM 2.0, dejando fuera a muchos equipos relativamente potentes pero algo veteranos.

Los requisitos de Windows 11 que han servido como referencia son:

  • CPU de 1 GHz o superior con 2 o más núcleos (64 bits, ARM o x86).
  • 4 GB de memoria RAM o más.
  • 64 GB de almacenamiento como mínimo.
  • Firmware UEFI con arranque seguro.
  • TPM 2.0 (Trusted Platform Module).
  • Pantalla de al menos 9 pulgadas y resolución 1366 × 768.
  • Tarjeta gráfica compatible con DirectX 12.
  • Conexión a Internet y, en muchos casos, cuenta de Microsoft.

La mayoría de filtraciones coinciden en que Windows 12 mantendría esta base pero con ajustes al alza, sobre todo en RAM y almacenamiento, y posiblemente recomendando SSD NVMe en lugar de discos duros tradicionales para un rendimiento aceptable.

Entre las estimaciones más repetidas encontramos que la memoria mínima podría subir a 8 GB de RAM como requisito oficial, y el almacenamiento podría elevarse a 100 GB o incluso 256 GB en equipos pensados para exprimir funciones de CloudPC y de IA. No sería tanto una exigencia absoluta para toda instalación, pero sí una recomendación fuerte en los modelos más modernos.

A nivel de CPU, se habla de procesadores de 1 GHz o más con al menos 4 núcleos como referencia mínima razonable, manteniendo el soporte de 64 bits (x86-64 y ARM64). La exigencia de TPM 2.0 y arranque seguro UEFI seguiría vigente, por motivos de seguridad y cifrado.

Además, se empieza a dar por hecho que las NPUs se convertirán en un componente muy recomendable para las funciones de IA más avanzadas, aunque no se espera que sean obligatorias para una instalación básica. Sí es probable que ciertas características solo estén disponibles en equipos con NPU certificada.

Compatibilidad, ARM y abandono de 32 bits

Otro frente importante de Windows 12 será la compatibilidad con distintas arquitecturas. Microsoft lleva años impulsando Windows sobre ARM, y el nuevo sistema podría ser el punto de consolidación definitiva de esta apuesta.

Se espera que Windows 12 ofrezca una experiencia casi idéntica en dispositivos x86 y ARM, con un único tipo de Windows Update capaz de servir actualizaciones a todas las ediciones (Home, Pro, ARM, etc.) sin tantas bifurcaciones como en el pasado. La meta es que dejes de preocuparte por si tu sistema es de 32, 64 bits o ARM, y simplemente tengas «Windows».

En este camino se va a producir un sacrificio: Windows 12 no soportará aplicaciones compiladas para Arm32, algo que sí ocurría en Windows 10 y 11. El movimiento recuerda a la transición de Apple, que obligó a los desarrolladores a compilar para 64 bits, dejando atrás software muy antiguo pero ganando en rendimiento y seguridad.

Todo apunta a que Microsoft mantendrá compatibilidad con la gran mayoría de apps de 64 bits y 32 bits x86 mediante capas de emulación y compatibilidad, pero la prioridad absoluta será el ecosistema de 64 bits y ARM64 moderno. Esto puede afectar sobre todo a herramientas corporativas muy antiguas o desarrollos a medida que no se hayan actualizado desde hace años.

Para las empresas, esta transición supone una buena oportunidad para revisar la cartera de aplicaciones: qué merece ser reescrito, qué puede encapsularse en contenedores, qué conviene migrar a soluciones cloud y qué se puede modernizar parcialmente. Aquí entra en juego también la integración con nubes públicas como Azure o AWS, donde muchas organizaciones ya están llevando parte de sus cargas.

Seguridad, gestión y despliegue en entornos profesionales

Desde el punto de vista empresarial, Windows 12 apunta a ser un sistema pensado para facilitar la gestión centralizada y reforzar la ciberseguridad, en línea con lo que demanda el trabajo híbrido actual.

La arquitectura modular tipo CoreOS ayudará a reducir la superficie de ataque, al mantener zonas del sistema de solo lectura y más aisladas del usuario y de las aplicaciones. Los parches deberían aplicarse de forma más limpia, con menos reinicios largos y una menor probabilidad de que una actualización deje el sistema inservible.

Se espera que Microsoft potencie las herramientas de telemetría y analítica para TI, de modo que la organización pueda ver qué equipos tienen problemas, qué apps fallan más, qué configuraciones son más estables, etc. Esta información, unida a asistentes basados en IA, podría recomendar ajustes automáticos o priorizar incidencias.

En paralelo, la integración con servicios cloud como Azure y otras plataformas será todavía más profunda, facilitando despliegues remotos, backups automáticos, políticas de seguridad unificadas y autenticación robusta en todos los dispositivos. Para muchas empresas, la llegada de este Windows será la excusa perfecta para combinar migración a la nube, automatización de procesos y modernización de aplicaciones.

Los especialistas que ya trabajan en proyectos de IA de extremo a extremo, pentesting, orquestación en cloud y desarrollo de software a medida tendrán aquí un campo fértil: integrar modelos dentro de los procesos internos, diseñar agentes IA que actúen como extensiones de los sistemas ya existentes y aprovechar las APIs nativas del nuevo sistema operativo.

Precio, modelo de actualización y dudas sobre el nombre

Un tema que siempre genera debate es si la actualización a la nueva versión será gratuita. Todo indica que Microsoft repetirá la fórmula de los últimos años: si tienes una licencia válida de Windows 10 u 11, podrás dar el salto sin pagar de nuevo.

Con Windows 11 ya se permitió actualizar gratuitamente desde Windows 10 siempre que tu equipo cumpliera los requisitos, y los rumores sobre Windows 12 siguen esa línea: actualización vía Windows Update para quienes tengan licencia activa y posibilidad de instalación limpia desde una unidad externa para los que prefieran empezar de cero.

Obviamente, no se descarta que existan licencias de pago para nuevas instalaciones en equipos montados desde cero o entornos empresariales con acuerdos específicos, pero el usuario doméstico con Windows legal probablemente no tendrá que pasar por caja al cambiar de versión.

Sobre el nombre definitivo, sigue en el aire. Algunas pistas de socios como HP y comentarios de empleados de Microsoft han puesto sobre la mesa la opción de mantener la marca Windows 11 y hablar solo de «Windows 11 24H2», «Windows 11 2025», etc., aparcando el nombre Windows 12 para otro momento. A efectos prácticos, la experiencia podría ser similar a lo que hoy entendemos como una nueva generación, pero empaquetada como «gran actualización».

La decisión no es menor desde el punto de vista de marketing, pero no cambia la realidad técnica de que estamos ante una renovación muy profunda: nueva arquitectura, más IA, posiblemente más requisitos y un ecosistema de aplicaciones que tendrá que ir adaptándose.

¿Merecerá la pena actualizar a Windows 12?

La gran pregunta para muchos usuarios será si de verdad compensa el salto. La respuesta dependerá mucho de dos factores: tu hardware y el valor real que te aporten las nuevas funciones.

Si tu PC es relativamente reciente, con un procesador moderno, al menos 8 GB de RAM y, mejor aún, con NPU o buena GPU, tiene bastante sentido preparar el equipo para el nuevo sistema. Podrás aprovechar mejor las herramientas de IA, la modularidad del sistema y las futuras mejoras de rendimiento y seguridad; por ejemplo, equipos compactos como un portátil 13 pulgadas suelen ofrecer ese equilibrio entre potencia y movilidad.

En cambio, si tu máquina ya arrastra años y apenas cumple los requisitos de Windows 11, quizá te plantees mantenerte en la versión anterior mientras puedas, sobre todo si priorizas estabilidad y no necesitas las funciones más punteras. Aunque haya formas oficiosas de instalar sistemas en equipos no soportados, quedas fuera de ciertas garantías de soporte y actualizaciones.

Conviene recordar que, por ahora, todo lo que sabemos de Windows 12 se basa en rumores, filtraciones y tendencias. Hasta que no aparezcan las primeras betas públicas y, más adelante, la versión final, no sabremos con certeza qué se queda, qué se descarta y qué novedades inesperadas se añaden en el último momento.

Lo que sí parece claro es que Microsoft está construyendo un Windows más modular, más preparado para la IA y más alineado con la realidad híbrida entre dispositivo local y nube. Para muchos usuarios será un salto natural desde Windows 11; para otros, el detonante para renovar el hardware o incluso para replantearse qué esperan de su sistema operativo principal.

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