Tutorial completo de redes de cable y tipos de cables Ethernet

Última actualización: 21 de abril de 2026
Autor: Isaac
  • Con unas pocas herramientas básicas es posible fabricar cables de red a medida de forma sencilla y económica.
  • El orden correcto de los hilos en el conector RJ-45 y un buen crimpeado son claves para evitar fallos de conexión.
  • Existen varias categorías de cable Ethernet (Cat5, Cat5e, Cat6, Cat6a y Cat7) con diferencias claras en velocidad y ancho de banda.
  • Elegir entre cable rígido o flexible y la categoría adecuada asegura una red más estable y preparada para el futuro.

Tutoriales de redes de cable

Si alguna vez has pensado que montar tu propia red en casa es cosa de ingenieros, te adelanto que vas a llevarte una sorpresa. Fabricar tus propios cables de red, entender los tipos de Ethernet y elegir el más adecuado es mucho más sencillo de lo que parece, y además te puede ahorrar un buen pico frente a lo que cuestan en las grandes superficies.

Por un lado, tienes el clásico problema: necesitas un cable de red más largo o a medida para cablear una habitación, llegar desde el router al despacho o conectar varios dispositivos a un switch. Por otro, ves los precios de los cables ya hechos y piensas que te están cobrando oro. La buena noticia es que, con unas pocas herramientas básicas y conociendo bien las distintas categorías de cable (Cat5, Cat5e, Cat6, Cat6a y Cat7), puedes montarte tu propia instalación de forma limpia, fiable y sin ser un experto en redes.

Por qué hacer tus propios cables de red

Los cables Ethernet son la columna vertebral de cualquier red cableada, ya sea en casa o en la oficina. Aunque el WiFi nos facilita la vida, cuando quieres estabilidad, velocidad real y menos problemas, tirar cable sigue siendo lo más recomendable. Sin estos cables, la World Wide Web y, en general, Internet tal y como la usamos hoy sería inviable.

Cuando compras cables ya preparados en una tienda, estás pagando no solo el material, sino también la mano de obra y el margen comercial. Hacer cables Ethernet a medida te permite ajustar exactamente la longitud (sin metros de sobra enredados por el suelo) y, a la vez, gastar lo justo. Si vas a cablear una habitación, varias estancias o un pequeño despacho, el ahorro puede ser considerable.

Además, fabricar tus propios latiguillos de red es una habilidad reutilizable: una vez que dominas la técnica, montar un cable nuevo es cuestión de minutos. Y si algún conector falla con el tiempo, puedes cortarlo y crimpar uno nuevo sin necesidad de tirar todo el cable.

Conviene quitarse de la cabeza la idea de que esto requiere conocimientos avanzados. El proceso se basa en unos pocos pasos mecánicos muy repetitivos: pelar el cable, ordenar los hilos por colores según un estándar, cortarlos rectos, insertarlos en el conector RJ-45 y crimpar. Siguiendo un orden y revisando bien cada fase, el margen de error es muy bajo.

En este artículo nos centraremos en el cableado directo (straight-through), que es el más utilizado para conectar un PC, consola o smart TV a un router o a un switch. El procedimiento para un cable cruzado (crossover) es prácticamente el mismo, solo cambia el orden de los hilos en uno de los extremos.

Herramientas para hacer cables de red

Herramientas y materiales básicos para cablear redes de cable

Antes de ponerte manos a la obra, necesitas tener preparado un pequeño kit con todo lo indispensable. Las herramientas y materiales para hacer un cable Ethernet son pocos y fáciles de conseguir, y muchos de ellos probablemente ya los tengas en casa.

El listado mínimo sería el siguiente:

  • Cable de red por metros (Cat5e, Cat6, etc., según tus necesidades).
  • Crimpadora para RJ-45, la herramienta específica para fijar los conectores.
  • Tijeras o cutter para cortar y pelar la cubierta.
  • Conectores RJ-45 macho (dos por cada cable que quieras fabricar).

El elemento más “especial” es la crimpadora. Esta herramienta sirve para presionar los pines metálicos del conector RJ-45 sobre los hilos del cable, fijándolos de forma permanente y asegurando el contacto eléctrico. No es una herramienta cara: por Internet es fácil encontrar modelos básicos por unos 15 euros, más que suficiente para un uso doméstico.

Si no tienes intención de montar cables con frecuencia, siempre puedes preguntar a algún amigo o familiar si tiene una crimpadora que te pueda prestar. También existen crimpadoras multifunción que, además de RJ-45, permiten crimpar RJ-11 (para cables telefónicos); si solo vas a trabajar con cable de red, una sencilla enfocada a RJ-45 suele ser más económica.

Las tijeras o el cutter los usarás para pelar la funda exterior del cable, liberando los pares trenzados internos. Muchas crimpadoras incorporan una cuchilla básica para esta tarea, aunque hay quien prefiere la precisión y el control de unas tijeras normales porque se siente más cómodo y reduce el riesgo de cortar en exceso.

En cuanto al cable, lo habitual es comprar bobinas o tramos de cable Ethernet a granel (por ejemplo, 20, 50 o 100 metros) y usar solo lo que necesites para cada tramo de tu instalación. En el siguiente bloque verás en qué se diferencian las categorías y cómo elegir la más adecuada.

Respecto a los conectores RJ-45, asegúrate de que sean compatibles con el tipo de cable que has elegido (sobre todo si optas por cables más gruesos o blindados). Vienen en bolsas de varias unidades y el coste por conector suele ser muy bajo.

Cómo pelar y preparar el cable Ethernet paso a paso

Proceso de montaje de cable de red

Una vez tengas las herramientas a mano, llega el momento de montar el cable. El proceso se repite de forma idéntica en cada extremo del cable, así que en realidad solo tienes que aprender una secuencia y repetirla dos veces, cuidando siempre el orden de los colores.

1. Pelar la cubierta exterior con cuidado

Empieza midiendo la longitud del cable que necesitas y cortándolo. En uno de los extremos, retira aproximadamente unos 3 centímetros de la funda de plástico exterior para dejar a la vista los pares de hilos internos. Puedes hacerlo con la cuchilla integrada en la crimpadora o con unas tijeras, haciendo un corte suave y superficial alrededor de la funda.

Es fundamental que, al pelar, no dañes el aislamiento de los hilos internos ni cortes parte del cobre. Si ves que has marcado demasiado un hilo o se ha cortado alguno, lo más sensato es recortar un poco más de cable y repetir el pelado para evitar futuros fallos de conexión difíciles de diagnosticar.

2. Separar y estirar los pares trenzados

Al retirar la funda, verás que el interior está formado por cuatro pares de hilos trenzados entre sí. Cada par está compuesto por un hilo de color sólido y otro del mismo color con blanco (por ejemplo, naranja y blanco/naranja, verde y blanco/verde, etc.). Esa torsión en espiral es la que ayuda a reducir las interferencias electromagnéticas.

Para poder ordenar los hilos según el estándar que quieras usar, tendrás que “destrenzar” cada par suavemente y estirar los hilos hasta dejarlos lo más rectos posible. Cuanto más rectos y alineados estén, más fácil será colocarlos en el orden correcto y meterlos en el conector sin que se crucen ni se monten unos sobre otros.

Conviene también que, a medida que los vas estirando, mantengas cierta separación entre los hilos para identificar bien los colores y que no se te junten, sobre todo si aún no estás familiarizado con el patrón de cableado.

3. Ordenar los hilos según el estándar de cable directo

Cuando los hilos ya estén rectos, toca ordenarlos. Para un cable directo que conecta un pc a un router o a un switch se suele emplear el estándar T568B en ambos extremos. También podrías usar T568A en ambos, pero hoy por hoy el más extendido en instalaciones domésticas y muchas profesionales es T568B.

En este punto es importante remarcar que, aunque dentro del cable haya cuatro pares trenzados, en las redes Ethernet 10/100 Mbps solo se utilizan activamente dos pares (los de naranja y verde) para transmitir y recibir datos. Los otros dos pares (azul y marrón) se reservan para otros usos o quedan sin utilizar a nivel de señal, aunque igualmente deben conectarse siguiendo el estándar.

En el estándar T568A, el par verde se usa para transmitir y el naranja para recibir, mientras que en T568B ocurre justo lo contrario: T568B intercambia los pares de transmisión y recepción, utilizando el naranja para transmitir y el verde para recibir. Esta diferencia es la clave que se aprovecha para fabricar cables cruzados, donde se mezcla A en un extremo y B en el otro.

4. Cortar los hilos e insertarlos en el conector RJ-45

Con los hilos ya alineados en el orden correcto, sujétalos juntos entre los dedos y corta las puntas para dejarlos todos a la misma longitud. La idea es que, desde el borde de la funda exterior hasta la punta de los hilos, quede en torno a 1,5 cm de longitud expuesta.

Es muy importante que las puntas queden perfectamente alineadas, porque deben llegar hasta el fondo de las ranuras del conector RJ-45 para que los pines metálicos puedan “morder” bien el cobre. Si un hilo queda más corto y no llega, esa línea de datos no hará contacto y el cable puede fallar total o parcialmente.

A continuación, toma un conector RJ-45 con la pestaña hacia abajo y mira su parte frontal. Introduce los ocho hilos de forma que el primer pin (número 1) quede a la izquierda. Empuja con firmeza pero con cuidado hasta que notes que las puntas de los hilos han llegado al final del conector y que la funda del cable entra ligeramente en la parte posterior del conector, donde una pestañita interna la sujetará luego al crimpar.

Antes de pasar al siguiente paso, merece la pena detenerse unos segundos y comprobar que el orden de colores sigue siendo el correcto y que ninguno se ha colado en una ranura incorrecta. También revisa visualmente que todos los hilos han llegado hasta el fondo y que ninguno se ha quedado a medias.

5. Crimpar el conector con la herramienta

Cuando estés seguro de que todo está en su sitio, introduce el conector RJ-45 en el hueco correspondiente de la crimpadora. Cierra la herramienta con una presión firme hasta el final del recorrido. Lo normal es que escuches o notes un pequeño clic al terminar, indicando que los pines se han clavado en los hilos y la pestaña interna ha presionado sobre la funda del cable.

Al retirar la crimpadora, deberías comprobar que el conector ha quedado bien fijado y que la funda del cable no se mueve con facilidad. Si el conjunto queda flojo o ves algún pin metálico que no parece haber bajado del todo, lo más prudente es cortar ese conector y repetir el proceso, ya que un mal crimpeado suele traducirse en fallos intermitentes muy molestos.

6. Repetir en el otro extremo y comprobar el funcionamiento

El último paso consiste en repetir exactamente el mismo proceso en el otro extremo del cable. Recuerda que si estás fabricando un cable directo, debes usar el mismo estándar (por ejemplo, T568B) en ambos extremos. Si mezclas A en un lado y B en el otro, habrás creado de facto un cable cruzado.

Una vez tengas los dos conectores montados, puedes probar el cable conectando, por ejemplo, un ordenador al router o usando un comprobador de cables de red si dispones de uno. Si el cable no da señal o la conexión es inestable, casi siempre el problema está en el orden de los colores o en algún hilo que no ha llegado al fondo del conector. Lo bueno es que basta con cortar el extremo defectuoso y volver a crimpar un conector nuevo.

Al principio puede parecer un proceso un poco entretenido, pero en cuanto haces dos o tres cables seguidos el procedimiento se vuelve automático y fabricar un nuevo latiguillo te lleva apenas unos minutos.

Tipos de cables Ethernet y sus categorías principales

Más allá de la parte “manual” de montar el conector, es clave entender qué tipo de cable estás usando. En el mercado actual conviven varias categorías de cable Ethernet, cada una con unas prestaciones de velocidad y ancho de banda distintas y con usos más recomendables según el entorno.

En términos generales, los cables Ethernet se suelen dividir en dos grandes grupos por su construcción interna: cables rígidos y cables trenzados o flexibles. El núcleo rígido (un solo hilo de cobre por conductor) es ideal para instalaciones fijas en paredes, canaletas y bandejas, porque ofrece mejor comportamiento eléctrico en tiradas largas. Sin embargo, es menos tolerante a las curvas cerradas y a los movimientos constantes.

Los cables flexibles, en cambio, están formados por varios filamentos finos de cobre por cada conductor. Son más fáciles de manejar, soportan mejor los doblados repetidos y resultan perfectos para latiguillos de escritorio, conexiones entre dispositivos y tramos cortos donde el cable puede moverse a menudo.

Dentro de estas construcciones, entran las categorías más habituales hoy en día: Cat5, Cat5e, Cat6, Cat6a y Cat7. Cada categoría marca unos requisitos mínimos de velocidad máxima y ancho de banda, así como ciertas características de protección frente a interferencias.

Cable Cat5

La categoría 5 fue durante muchos años el estándar de facto en redes domésticas y de oficina. Se compone de pares trenzados no blindados (UTP) y permite velocidades de transmisión de 10 y 100 Mbps, e incluso 1000 Mbps en condiciones muy concretas, aunque la especificación clásica se asocia a 10/100 Mbps y 100 MHz de ancho de banda.

Este tipo de cable ha ido quedando eclipsado por su evolución directa, el Cat5e, que mejora notablemente la capacidad para trabajar a Gigabit sin errores. Aún puedes encontrarte instalaciones antiguas con Cat5, pero si vas a montar algo nuevo hoy no tiene mucho sentido invertir en esta categoría teniendo alternativas superiores con precios muy similares.

Cable Cat5e

El cableado Cat5e (Categoría 5 mejorada) surgió precisamente para solventar las limitaciones de su predecesor. Ofrece mayor protección frente a interferencias y está diseñado para trabajar de forma estable a 1000 Mbps (Gigabit Ethernet), manteniendo igualmente un ancho de banda típico de 100 MHz.

También se trata de cable UTP (pares trenzados sin blindaje) en la mayoría de los casos, y es actualmente uno de los tipos de cable más extendidos en el ámbito doméstico y pequeñas empresas, debido a su buena relación prestaciones/precio. Para muchas instalaciones de hogar, Cat5e sigue siendo más que suficiente si las distancias no son muy grandes.

Cable Cat6

La categoría 6 da un paso más en el rendimiento. Aunque tanto Cat5e como Cat6 pueden soportar velocidades Gigabit, el Cat6 está pensado para trabajar mejor en entornos con más interferencias electromagnéticas, gracias a un diseño interno más cuidado, una torsión distinta de los pares y, en algunos casos, separadores físicos entre ellos.

El cable Cat6 puede encontrarse tanto en formato UTP como STP (pares trenzados blindados). La versión STP incorpora un apantallamiento adicional que protege frente a ruidos e interferencias externas, algo especialmente interesante en instalaciones cercanas a cables eléctricos o maquinaria. El ancho de banda típico de Cat6 sube hasta los 250 MHz, manteniendo velocidades de hasta 1000 Mbps.

Como era de esperar, su precio es algo más elevado que el de Cat5e, pero para quien quiera una instalación algo más preparada para el futuro o tenga un entorno con bastante ruido eléctrico, suele ser una buena inversión.

Cable Cat6a

La “a” de Cat6a viene de “augmented” (mejorado). Esta categoría está diseñada para soportar velocidades de hasta 10.000 Mbps (10 Gigabit Ethernet) y duplica el ancho de banda máximo respecto a Cat6, situándose en torno a los 500 MHz.

Para conseguirlo, suele recurrirse a un mayor control en la fabricación del cable, mejor separación entre pares y, con frecuencia, algún tipo de blindaje. Es una opción muy interesante si estás pensando en una instalación pensada para largo plazo y contemplas la posibilidad de usar enlaces a 10 Gbps en el futuro, especialmente en tramos no excesivamente largos.

Cable Cat7

La categoría 7, también conocida como Clase F, representa un salto importante en cuanto a blindaje y prestaciones. Estos cables se caracterizan por usar pares trenzados completamente blindados, a menudo bajo el estándar SSTP o S/FTP, lo que significa que cada par cuenta con su propia pantalla y luego hay un apantallamiento adicional general.

Gracias a este diseño, los cables Cat7 están mucho mejor aislados frente a interferencias, pero a cambio son notablemente más gruesos y rígidos, lo que dificulta doblarlos en radios pequeños o trabajar con ellos en canalizaciones muy ajustadas. Están pensados para velocidades de 10.000 Mbps con anchos de banda cercanos a los 600 MHz.

Pueden resultar un poco excesivos para una instalación doméstica sencilla, pero tienen sentido en entornos profesionales donde se requiera máxima protección frente al ruido o se vayan a usar enlaces de altas prestaciones durante muchos años.

Comparativa rápida de las categorías más usadas

Si resumimos lo anterior, podemos ver las diferencias principales entre las categorías de Ethernet de forma muy clara. Cada salto de categoría mejora el ancho de banda y las capacidades de transmisión, pasando de los 100 MHz y 10/100 Mbps habituales en Cat5 a los 600 MHz y 10 Gbps en Cat7.

Aunque la tabla completa de especificaciones es más extensa, podríamos destacar:

  • Cat5: UTP, hasta 10/100 Mbps (1000 Mbps en escenarios muy concretos), 100 MHz.
  • Cat5e: UTP, 10/100/1000 Mbps, 100 MHz.
  • Cat6: UTP o STP, 10/100/1000 Mbps, 250 MHz.
  • Cat6a: generalmente blindado, 10.000 Mbps, 500 MHz.
  • Cat7: S/FTP o SSTP, 10.000 Mbps, 600 MHz.

Con todo esto en mente, lo habitual para un hogar moderno es optar al menos por Cat5e o Cat6, reservando Cat6a o Cat7 para instalaciones donde se prevea exprimir al máximo velocidades de 10 Gbps o haya muchas fuentes de interferencia cerca del cableado.

En definitiva, entender cómo se cablea físicamente un conector RJ-45, qué función tienen los pares de hilos naranja y verde para transmitir y recibir datos, y qué diferencias reales hay entre Cat5, Cat5e, Cat6, Cat6a y Cat7, te permite diseñar y montar tu propia red de cable de forma segura, económica y adaptada a lo que realmente necesitas, sin depender de cables prefabricados que rara vez se ajustan a la medida exacta o a las condiciones específicas de tu instalación.