- Home Assistant centraliza la domótica de múltiples marcas en un solo sistema local, priorizando la privacidad y la flexibilidad.
- La plataforma se basa en integraciones, dispositivos y entidades, que se organizan mediante áreas, etiquetas, automatizaciones, scripts y escenas.
- Existen varias formas de instalar Home Assistant (Green, Raspberry, mini PC/NAS) y un ecosistema de complementos, copias de seguridad y acceso remoto que permiten escalar la instalación con seguridad.
Si has llegado hasta aquí es porque te pica el gusanillo de la domótica y quieres una guía completa de Home Assistant en español que no se quede solo en lo básico. Puede que ya tengas unas cuantas bombillas inteligentes, enchufes WiFi y algún que otro sensor repartido por casa, y estés cansado de saltar entre aplicaciones de cada marca sin que nada termine de encajar.
En esta guía vas a encontrar una explicación detallada, práctica y sin rodeos de qué es la domótica, cómo funciona Home Assistant, cómo se instala y cómo se usa en el día a día. La idea es que entiendas el sistema, que sepas moverte por su interfaz, que pierdas el miedo a las automatizaciones y que puedas sacarle partido aunque no tengas ni idea de programar.
Qué es la domótica y por qué se habla tanto de ella
Cuando hablamos de domótica nos referimos al conjunto de tecnologías que permiten gestionar y automatizar una vivienda, controlando aspectos como la iluminación, la climatización, la seguridad, el confort o el consumo energético. Dicho de forma menos técnica, es usar la informática y la electrónica para que tu casa haga cosas por ti sin que tengas que estar pendiente de todo.
Esto se traduce en aplicaciones muy concretas: ahorrar en la factura eléctrica optimizando cuándo se encienden ciertos equipos, poder ver qué pasa en casa cuando no estás, preparar escenas típicas (modo peli, modo dormir, modo vacaciones) con un solo toque o incluso interactuar con tus mascotas desde el trabajo. Todo eso es domótica, y cada vez es más accesible para cualquier usuario.
La domótica también tiene un papel muy importante en accesibilidad y autonomía personal. Organismos como la ONCE destacan cómo estos sistemas ayudan a personas con dificultades sensoriales a ser más independientes en su propio hogar. Además, instituciones como el IDAE han publicado guías específicas para explicar cómo la automatización del hogar permite ahorrar energía y reducir consumos sin renunciar a la comodidad.
El empujón definitivo lo ha dado la inteligencia artificial, que ha cambiado la forma en la que nos relacionamos con nuestros dispositivos. Ya no se trata solo de programar horarios; ahora podemos hablar con asistentes de voz, crear automatizaciones complejas mediante asistentes visuales, aprovechar datos históricos o integrar servicios externos que añaden un montón de posibilidades.
Qué es Home Assistant y qué lo hace tan especial
Home Assistant es una plataforma de domótica de código abierto (open source) que actúa como cerebro central de tu casa inteligente. Su objetivo es unificar en una única interfaz dispositivos de miles de marcas distintas para que dejes de depender de veinte aplicaciones diferentes y lo controles todo desde un solo sitio.
Una de sus grandes diferencias frente a otras soluciones es que funciona en local, dentro de tu red doméstica. No necesita una nube externa obligatoria, ni suscripciones para las funciones básicas, y su diseño está muy orientado a respetar la privacidad de tus datos. Toda la información de tu casa se queda en tu propio servidor, sin tener que viajar por Internet si tú no quieres.
Desde un punto de vista técnico, Home Assistant se instala en un dispositivo siempre encendido (tipo mini PC, Raspberry Pi, NAS, etc.) que hace de servidor domótico. A ese servidor te conectas desde el móvil, la tablet o el ordenador mediante un navegador o la app oficial, y desde ahí controlas luces, enchufes, sensores, cámaras, persianas, termostatos y prácticamente cualquier cosa conectada que tengas.
Además, es una plataforma extensible y con una comunidad enorme. Hay miles de integraciones oficiales y no oficiales, tutoriales en texto y vídeo, ejemplos de automatizaciones, paneles de control compartidos, plantillas, etc. Esto significa que si se te ocurre algo más o menos razonable que quieras hacer en tu casa, es muy probable que alguien ya lo haya hecho antes y haya contado cómo. Consulta también la comunidad y foro de domótica para proyectos y soporte.
Características clave de Home Assistant
Home Assistant destaca por una serie de características que lo convierten en uno de los sistemas de domótica doméstica más potentes y flexibles que existen ahora mismo:
- Integración con miles de marcas y dispositivos: funciona con más de un millar de fabricantes distintos (bombillas, enchufes, altavoces, televisores, termostatos, cerraduras, cámaras, robots aspiradores, etc.).
- Automatizaciones muy avanzadas: puedes definir disparadores, condiciones y acciones de forma visual o con YAML, desde cosas muy sencillas hasta lógicas complejas.
- Paneles de control (dashboards) personalizables: el sistema Lovelace permite crear vistas adaptadas a cada uso: una para el móvil, otra para una tablet en la pared, otra solo para energía, etc.
- Asistente de voz integrado: Home Assistant está desarrollando su propio sistema de voz, además de ser compatible con Alexa y Google Assistant.
- Privacidad por diseño: los datos se guardan en tu servidor, y el acceso remoto se puede hacer de manera segura sin exponer todo al exterior.
- Aplicación móvil oficial: además de controlar dispositivos, la app aporta sensores adicionales (batería, ubicación, estado del móvil) que se pueden usar en automatizaciones.
- Gestión de energía: incluye un panel de energía pensado para monitorizar consumos, producción fotovoltaica y costes.
- Soporte para NFC y Home Assistant Cast: puedes lanzar paneles en pantallas compatibles y activar acciones con etiquetas NFC repartidas por casa.
La combinación de todas estas funciones hace que, con tiempo y algo de paciencia, tu instalación pueda crecer desde algo muy sencillo hasta un sistema domótico profesional sin cambiar de plataforma, simplemente añadiendo integraciones, dispositivos y automatizaciones a tu ritmo.
Ventajas frente a otras plataformas de casa inteligente
Si vienes de sistemas como Google Home, Alexa, hubs propietarios o aplicaciones de marca, te preguntarás qué ofrece Home Assistant que no tengas ya. Sus ventajas principales se pueden resumir en cuatro grandes bloques: integración, privacidad, flexibilidad y comunidad.
En el apartado de integración, Home Assistant es probablemente el sistema con mayor compatibilidad del mercado. No se limita a unas pocas marcas «oficiales», sino que cubre desde grandes fabricantes hasta dispositivos muy específicos o menos conocidos. Si un producto se conecta de alguna forma (WiFi, Zigbee, MQTT, HTTP…), hay muchas posibilidades de que puedas integrarlo.
La privacidad es otro punto fuerte. Al funcionar en local, no estás obligado a enviar datos de presencia, consumo, cámaras o hábitos a servidores de terceros. Algunas integraciones siguen usando la nube del fabricante porque así está diseñado el producto, pero la arquitectura de Home Assistant intenta minimizar esa dependencia.
En cuanto a flexibilidad, la plataforma se adapta tanto a usuarios que solo quieren «que funcione» como a personas con perfil más técnico. Puedes quedarte en el constructor visual de automatizaciones o lanzarte al YAML y a la programación de scripts complejos; el límite lo marcas tú.
Por último, la comunidad: hay foros oficiales, Discord, canales de YouTube, blogs y documentación generada por usuarios en varios idiomas. Esa comunidad muy activa resuelve dudas, comparte configuraciones y publica guías regularmente, lo que reduce mucho la sensación de «me he metido en algo demasiado grande».
Opciones de instalación para principiantes
Para usar Home Assistant necesitas un dispositivo que actúe como servidor. No hace falta que sea muy potente, pero sí que esté encendido casi siempre; además es importante elegir una buena conexión a Internet y la guía para elegir la mejor fibra puede ayudarte. Las opciones más recomendables para empezar son Home Assistant Green, una Raspberry Pi o un mini PC/NAS reutilizado.
Home Assistant Green
Home Assistant Green es un pequeño equipo diseñado por el propio proyecto para que la puesta en marcha sea lo más sencilla posible. Viene con Home Assistant preinstalado, así que básicamente es conectarlo a la corriente, enchufar el cable de red y acceder desde tu navegador para iniciar la configuración.
Es ideal para quien no quiere complicarse con imágenes de sistema, particiones ni historias raras. El hardware está pensado específicamente para ejecutar Home Assistant, de modo que no tienes que estar decidiendo componentes ni haciendo pruebas de compatibilidad. Si quieres ir a tiro hecho, es una gran opción.
Instalar Home Assistant en Raspberry Pi
La Raspberry Pi es el clásico de la domótica doméstica: un microordenador económico y de bajo consumo sobre el que puedes montar un montón de proyectos, entre ellos Home Assistant. Aquí la filosofía es más de «hazlo tú mismo»: adquieres la Pi, la fuente, la tarjeta SD, la carcasa y luego grabas la imagen de Home Assistant OS en la tarjeta.
El proceso de instalación, no obstante, es bastante guiado. Desde el propio proyecto existe documentación paso a paso para grabar la imagen, arrancar la Raspberry y acceder por primera vez al servidor. Al final, estás instalando un sistema operativo completo y dedicado a Home Assistant, así que una vez funcione no tendrás que estar trasteando con otros componentes del sistema.
Además, al tratarse de un dispositivo muy extendido, hay muchísima documentación específica para Raspberry + Home Assistant, incluso libros y cursos enteros que se centran justo en esa combinación, con ejemplos y manuales pensados para quien no tiene conocimientos previos.
Mini PC o NAS como servidor de Home Assistant
Si ya tienes en casa un mini PC antiguo, un portátil que no usas o un NAS con soporte para contenedores, también puedes aprovecharlo para montar Home Assistant. Hay dos enfoques principales: ejecutar Home Assistant en Docker (como contenedor) o instalar Home Assistant OS como sistema principal.
La opción con Docker es más flexible, porque te permite convivir con otros servicios en el mismo equipo (servidores multimedia como Plex, por ejemplo), pero también requiere un poco más de soltura con conceptos como redes y volúmenes en Docker. Instalar Home Assistant OS de forma directa simplifica algunas cosas, aunque supone dedicar ese equipo prácticamente en exclusiva a la domótica.
En cualquier caso, reutilizar hardware existente es una manera muy interesante de montar un servidor domótico potente sin gastar demasiado, siempre que estés dispuesto a invertir algo más de tiempo en la configuración inicial.
Primeros pasos tras la instalación
Una vez que el servidor está arrancado y accedes por primera vez desde el navegador, Home Assistant te guía por un asistente de configuración inicial para dejar lo básico en marcha.
Lo primero será crear tu usuario principal, que será el administrador de la instalación. Este usuario podrá añadir y gestionar integraciones, automatizaciones, paneles de control y resto de opciones. Después, el sistema te pedirá que indiques la ubicación de tu vivienda (ciudad y punto en el mapa) para poder ofrecer servicios basados en localización, como la predicción meteorológica o automatizaciones según salga o se ponga el sol.
Cuando terminas con este asistente, se carga por primera vez la interfaz principal, conocida como Lovelace. En la columna izquierda tienes el panel lateral, con accesos a mapa, energía, ajustes, automatizaciones, etc. En la parte central verás una vista inicial generada automáticamente con algunas tarjetas, como la meteorología o el perfil del usuario, y poco a poco se irá llenando con los dispositivos que vayas añadiendo.
Conviene también, nada más empezar, entrar en los ajustes de usuario (abajo a la izquierda, en tu avatar) y revisar idioma, zona horaria, formato de fecha y hora, temas de color, orden del menú lateral y, muy importante, la activación del modo avanzado para el usuario administrador. Este modo desbloquea opciones adicionales que vas a necesitar si quieres exprimir el sistema.
Otra configuración clave es habilitar la autenticación en dos pasos. Desde el mismo menú de usuario puedes vincular una app de autenticación (Google Authenticator, Authy, Microsoft Authenticator, etc.) escaneando un código QR. Así, cada vez que inicies sesión, además de usuario y contraseña, se pedirá un código temporal, lo que añade una capa de seguridad que merece mucho la pena.
Entendiendo la interfaz: Lovelace y panel lateral
La interfaz de Home Assistant se organiza en torno a dos elementos: el panel lateral, que sirve para moverte entre secciones, y los paneles de control (dashboards) de Lovelace, que son las pantallas donde realmente ves y controlas tus dispositivos.
Desde el panel lateral podrás acceder a áreas como Dispositivos y Servicios, Automatizaciones y Escenas, Ajustes de sistema, Copias de seguridad, Energía, Mapas, Complementos (si usas Home Assistant OS), Personas, Etiquetas, etc. Es buena idea dedicar un rato a entrar en cada sección y curiosear, porque gran parte del aprendizaje de Home Assistant consiste en ir tocando, rompiendo un poco y volviendo atrás con una copia de seguridad.
Los paneles de Lovelace están formados por tarjetas que representan entidades (luces, enchufes, sensores), grupos, gráficos, botones, escenas, planos de planta y mucho más. Puedes tener un solo panel o varios, algunos visibles solo para determinados usuarios o dispositivos. Por ejemplo, una vista muy simplificada para el móvil, otra vista de control completo para la tablet del salón, o un panel específico de clima o seguridad.
Modificar estos paneles es bastante directo: desde el propio panel puedes entrar en modo edición y añadir tarjetas, cambiar su orden, decidir qué entidades se muestran, ocultar elementos, etc. La personalización puede llegar muy lejos, pero no es obligatorio complicarse; con unas cuantas tarjetas bien puestas, tu casa ya se vuelve mucho más manejable que usando cada app por separado.
Integración de dispositivos inteligentes en Home Assistant
Uno de los grandes atractivos de Home Assistant es su capacidad para centralizar dispositivos de múltiples marcas y tecnologías. Desde el apartado Ajustes → Dispositivos y Servicios verás, por un lado, las integraciones ya configuradas y, por otro, las que el sistema detecta automáticamente en tu red.
Cuando añades una integración (por ejemplo, TP-Link, Tado, Sonoff, LG, Velux, etc.), esta crea uno o varios dispositivos, y cada dispositivo aporta varias entidades: una bombilla de color aporta entidades de encendido, brillo, color, temperatura de color, efecto, etc.; un termostato aporta entidades de temperatura actual, modo de funcionamiento, consigna de calor/frío, y así con todo.
Con tantos dispositivos distintos, ayuda clasificarlos mentalmente en categorías típicas:
- Iluminación: bombillas, tiras LED, plafones, interruptores inteligentes, persianas motorizadas… todo lo que tenga que ver con luz natural y artificial.
- Movimiento y presencia: sensores de movimiento, sensores de presencia, cámaras con detección de actividad, etc.
- Vigilancia y seguridad: cámaras IP, cerraduras inteligentes, sensores de puertas y ventanas, sirenas, timbres con vídeo.
- Botones y mandos: pulsadores físicos o virtuales que sirven para desencadenar acciones.
- Sensores ambientales: temperatura, humedad, CO2, humo, fugas de agua, luminosidad, calidad del aire, consumo eléctrico, etc.
Además de las integraciones «oficiales» que encuentras en ese apartado, existe HACS, un sistema comunitario que facilita instalar integraciones y tarjetas personalizadas desarrolladas por terceros. Desde HACS puedes añadir nuevos tipos de gráficos, interfaces específicas para spas, paneles de clima muy vistosos y un largo etcétera.
Protocolos de comunicación más usados
Para ampliar aún más la compatibilidad, Home Assistant es capaz de hablar varios protocolos estándar usados en IoT y domótica. Los más frecuentes son:
- MQTT: un protocolo muy ligero pensado para dispositivos de bajo consumo. Se basa en un modelo de publicación/suscripción y es ideal para sensores y actuadores sencillos, especialmente si usas plataformas como ESPHome.
- HTTP/REST: el mismo protocolo en el que se basa la web. Permite que Home Assistant se comunique con APIs de servicios externos o con dispositivos que exponen interfaces HTTP.
- Zigbee: un protocolo inalámbrico que destaca por su bajo consumo y por crear redes malladas, perfecto para sensores, bombillas y enchufes distribuidos por la casa.
Gracias a estos protocolos, aunque tu dispositivo no tenga integración oficial, muchas veces puedes conectarlo de forma genérica, ya sea usando MQTT, llamando a una API HTTP o recurriendo a un puente Zigbee compatible.
Conceptos básicos dentro de Home Assistant
Para moverte con soltura en Home Assistant conviene dominar una serie de conceptos que vas a ver continuamente en la interfaz y en la documentación: integraciones, dispositivos, entidades, automatizaciones, scripts y escenas.
Una integración es el componente que conecta Home Assistant con un servicio o marca concreta (por ejemplo, la integración de TP-Link, de BroadLink o de Tado). Cada integración, una vez configurada, crea uno o varios dispositivos dentro del sistema, que son la representación de los aparatos físicos de tu casa.
Cada dispositivo, a su vez, se descompone en entidades. Una entidad es la unidad mínima con la que Home Assistant trabaja: una luz, un sensor de temperatura, un interruptor lógico, un indicador de modo, un medidor de consumo, etc. Las automatizaciones, escenas y tarjetas de los paneles se construyen utilizando estas entidades.
Las automatizaciones son reglas que indican qué debe ocurrir cuando pasa algo, siempre que se cumplan ciertas condiciones. Tienen tres partes: disparadores (lo que inicia la automatización), condiciones (filtros que deben cumplirse) y acciones (lo que realmente se ejecuta: encender luces, mandar un aviso, cambiar el modo de un termostato…).
Los scripts son secuencias de acciones que se ejecutan de manera ordenada. No necesitan un disparador propio, aunque pueden invocarse desde una automatización, una escena, un botón en el panel o incluso por voz. Sirven para empaquetar lógicas un poco más complejas o que quieras reutilizar en varios sitios.
Por último, las escenas capturan un estado concreto de varias entidades: cómo quieres tener la iluminación del salón, en qué posición las persianas, qué fuente de entrada en la tele, etc. Al activar una escena, Home Assistant pone todas las entidades incluidas en el estado que definiste, perfecto para modos tipo «Noche», «Ver la tele» o «Salir de casa».
Automatizaciones básicas para el hogar
La magia de Home Assistant está en las automatizaciones. La interfaz permite crear reglas bastante potentes sin tocar código, partiendo de disparadores basados en hora, eventos, estados de entidades, cambios de zona, etc.. Un ejemplo típico: encender ciertas luces al anochecer y apagarlas al amanecer, todo usando el dato de salida y puesta de sol de tu localización.
Otro caso muy habitual es el de las escenas ligadas a dispositivos multimedia. Por ejemplo, cuando se enciende la tele del salón y se selecciona un modo concreto, puedes bajar automáticamente las persianas, atenuar las luces y activar una tira LED ambiente. Todo eso se hace creando una escena con el estado deseado y una automatización que la dispare cuando detecta ese cambio en el televisor.
El flujo para crear una automatización es siempre parecido: entras en Ajustes → Automatizaciones y Escenas, pulsas en Crear automatización, eliges un modelo en blanco o uno de los patrones propuestos y configuras disparadores, condiciones y acciones. Aunque al principio pueda imponer, la interfaz es bastante guiada y siempre puedes probar, guardar, desactivar y volver a ajustar sin miedo.
Escenas y scripts se gestionan desde el mismo apartado. Las escenas, como decíamos, solo definen estados de entidades (no secuencias ni lógica); los scripts en cambio son listas de acciones que se ejecutan una detrás de otra y pueden incluir pequeñas esperas, llamadas a servicios, etc. Combinando automatizaciones, escenas y scripts se pueden construir rutinas de mañana, llegada a casa, ahorro energético o seguridad muy completas.
Organización del sistema: áreas, etiquetas y personas
Cuando empiezas a acumular entidades, es fundamental organizar un poco el sistema. Home Assistant ofrece tres herramientas básicas para ello: áreas, etiquetas y personas.
Las áreas representan habitaciones o zonas físicas de tu casa: salón, cocina, dormitorio principal, pasillo, terraza, garaje… Puedes asignar dispositivos y entidades a estas áreas, de forma que sea más fácil filtrar, agrupar y manejar todo lo que hay en un espacio concreto. Por ejemplo, encender todas las luces del salón o apagar de golpe todo el piso de arriba.
Las etiquetas sirven como sistema de clasificación transversal. Puedes usarlas para agrupar por función (Luces, Energía, Climatización, Seguridad), por tecnología (WiFi, Zigbee, Bluetooth, nube) o con el criterio que más te ayude. Luego, en vistas y automatizaciones, esas etiquetas facilitan encontrar justo lo que necesitas.
En el apartado de Personas, por otro lado, puedes definir quién vive en casa o quién quieres que el sistema tenga en cuenta. No es lo mismo un usuario (cuenta que inicia sesión en Home Assistant) que una persona. Una persona puede estar asociada a uno o varios dispositivos de rastreo (por ejemplo, la app móvil que reporta su posición) para que el sistema sepa si está en casa, en el trabajo o fuera de cualquier zona conocida.
Esto permite automatizaciones del tipo «si la última persona se va de casa, activa el modo ausente», o «cuando alguien llegue a la zona Oficina, manda una notificación». Incluso puedes crear personas para dispositivos que quieres localizar, como un perro con un GPS en el collar, sin que haya un usuario vinculado a esa persona.
Complementos, sistema y Home Assistant Cloud
Si utilizas Home Assistant Operating System (la imagen completa del sistema), tendrás disponible la sección de Complementos. Aquí puedes instalar aplicaciones adicionales que corren como contenedores Docker integrados en Home Assistant: servidores MQTT, AdGuard para bloquear publicidad y rastreadores, ESPHome para gestionar dispositivos ESP, Plex, etc.
Los complementos se configuran desde su propio panel, y muchos de ellos exponen integraciones internas para que Home Assistant pueda usar los datos o servicios que ofrecen. Es algo así como una «tienda de apps» del ecosistema de Home Assistant, pensada para funciones que, aunque no sean estrictamente domóticas, encajan muy bien con un servidor siempre encendido.
En el apartado de Sistema encontrarás opciones generales como el nombre del servidor, la localización, la altitud, el país, las actualizaciones disponibles, los registros de errores y advertencias, la configuración de red y DNS, el almacenamiento disponible o el uso de hardware (CPU, RAM, etc.). Es importante revisar de vez en cuando las secciones de Actualizaciones, Reparaciones y Logs para detectar problemas de configuración o integraciones que se han roto.
Dentro de Sistema también puedes fijar una IP estática para Home Assistant (o al menos reservarla desde el router), algo muy recomendable para evitar que la dirección cambie y un día no puedas acceder o se rompan enlaces y dispositivos que dependen de esa IP interna. Si necesitas optimizar la red, consulta cómo amplificar la señal WiFi en casa.
Por último, en Home Assistant Cloud tienes las opciones de Nabu Casa, el servicio de pago oficial del proyecto. Aunque todo lo que ofrece se puede lograr gratis con algo de conocimiento (acceso remoto, integración con Google Assistant y Alexa, etc.), la suscripción simplifica muchísimo la configuración y ayuda a financiar el desarrollo del software. Si no quieres pelear con puertos, certificados y DNS, puede ser una buena inversión.
Copias de seguridad, acceso remoto y buenas prácticas
En cualquier sistema que vayas a toquetear con frecuencia, las copias de seguridad son sagradas. Home Assistant permite crear snapshots completos de la instalación (configuración, integraciones, complementos, etc.) desde la sección de Copias de seguridad. Puedes generarlas de forma manual antes de hacer grandes cambios o programar copias automáticas.
Es muy recomendable descargar periódicamente esas copias a otro dispositivo o almacenarlas en un recurso de red o en la nube. Así, si se estropea la tarjeta SD, falla un disco o una actualización sale mal, puedes restaurar tu sistema a un punto anterior sin tener que empezar de cero. Este hábito marca la diferencia entre experimentar con tranquilidad o vivir con miedo a romper algo.
Respecto al acceso remoto, tienes varias opciones: la más fácil es la de Nabu Casa (Home Assistant Cloud), que configura todo automáticamente y te da una URL segura. Si prefieres no pagar, puedes recurrir a servicios de DNS dinámico como DuckDNS, abrir puertos en el router y configurar certificados TLS; es más laborioso, pero ampliamente documentado en la comunidad.
Como buenas prácticas generales, conviene mantener el sistema y las integraciones actualizados, revisar las analíticas anónimas que decides compartir, asegurar cuentas con autenticación de dos factores, evitar exponer el servidor directamente sin cifrado ni autenticación fuerte, y tomar notas de tu propia configuración para acordarte de qué hiciste varios meses después.
Con todo esto en mente, Home Assistant se convierte en una herramienta increíblemente potente para controlar y automatizar tu hogar, pero también en un pequeño laboratorio doméstico donde ir aprendiendo y afinando tu instalación, siempre con la tranquilidad de tener copias de seguridad y el apoyo de una comunidad dispuesta a echar una mano cuando algo se resiste.