- Los operadores globales están retirando las tecnologías 2G y 3G para optimizar el espectro radioeléctrico y dar prioridad al despliegue de 4G y 5G.
- Este proceso afecta gravemente a dispositivos IoT, sistemas de teleasistencia y la funcionalidad eCall de millones de vehículos.
- La migración hacia estándares modernos como NB-IoT, LTE-M y VoLTE es fundamental para evitar la pérdida total de conectividad.
Seguro que te suena que el mundo tecnológico no para de avanzar, pero hay una noticia que está pasando bajo el radar y que puede dar bastantes dolores de cabeza: el desmantelamiento progresivo de las redes 2G y 3G. No hablamos de algo que pasará dentro de una década, sino de un proceso que ya está en marcha y que busca limpiar el camino para que el 4G y el 5G vuelen a máximas velocidades.
Para el usuario medio que cambia de móvil cada un par de años, esto puede parecer ruido, pero para quien gestiona infraestructuras de IoT o tiene un coche de hace unos cuantos años, el asunto es serio. Estamos ante una especie de «efecto 2000» tecnológico donde dispositivos que hoy funcionan perfectamente podrían quedar convertidos en pisapapeles de la noche a la mañana si no se toman cartas en el asunto.
¿Por qué se decide apagar estas redes?

La razón principal es que el espectro radioeléctrico es un recurso limitado y, sinceramente, mantener infraestructuras de los noventa es carísimo y muy ineficiente. Las bandas de 900 MHz y 2.100 MHz, que antes eran el hogar del GSM y el UMTS, son ahora oro puro para expandir la cobertura de las redes modernas, especialmente en las zonas rurales donde el 4G y el 5G aún tienen que ganar terreno.
Además, las redes antiguas son mucho más vulnerables en términos de seguridad y consumen mucha más energía. Al cerrar el grifo de la 2G y la 3G, los operadores pueden ofrecer anchos de banda mucho más amplios y una latencia bajísima en redes modernas, permitiendo que aplicaciones complejas en tiempo real funcionen sin cortes.
El calendario del apagón: ¿Cuándo ocurre?
El despliegue no es uniforme; es más bien un mosaico donde cada país y operador va a su ritmo. Por ejemplo, en Estados Unidos, Suiza y Australia, la fiesta ya ha terminado y las redes 2G y 3G han desaparecido casi por completo. En Europa, la situación es variada: países como Noruega, Suecia, Estonia o Finlandia ya han dado el paso definitivo.
La situación en Alemania y otros países europeos
Alemania es un caso curioso. La red 3G ya se fue en 2021, pero la 2G está resistiendo. Deutsche Telekom y Telefónica Alemania planean apagarla hacia el verano de 2028, aunque Vodafone podría adelantarse. No obstante, hay una excepción importante: los servicios críticos de IoT, como los ascensores y alarmas, podrían mantener la 2G hasta enero de 2031 antes del apagón total.
En otros lugares como Austria, la 3G ya no existe y la 2G desaparecerá entre 2028 y 2030. Bélgica, Polonia y Eslovaquia también mantienen la 2G hasta 2030, mientras que en los Países Bajos el proceso terminará para finales de 2027.
El panorama en España
En nuestro país, la estrategia es clara: primero cae la 3G y luego la 2G. Se estima que el servicio 3G podría desaparecer progresivamente hasta 2027. Orange España ya ha dicho adiós a la 3G y prevé cerrar la 2G a finales de 2026. Por su parte, Movistar apunta a un apagón total entre 2026 y 2027, dejando la 2G como red de seguridad para el IoT durante un tiempo extra.
El gran problema: El sistema eCall y la seguridad vial

Aquí es donde la cosa se pone fea. El sistema eCall, obligatorio en la UE desde 2018, permite que el coche llame automáticamente al 112 tras un accidente grave. El problema es que millones de vehículos dependen exclusivamente de 2G y 3G para esta función. La Comisión Europea estima que unos 64 millones de coches podrían quedar incomunicados.
Para solucionar este lío, se está impulsando el NG-eCall, que utiliza redes 4G y 5G sobre IMS (IP Multimedia Subsystem). Algunas marcas, como CUPRA, están lanzando actualizaciones inalámbricas (OTA) para sus modelos GEN3 y adaptando el servicio de eCall privado para evitar que sus clientes se queden colgados. Sin embargo, en mercados fuera de Europa, la situación es más incierta ya que no siempre hay soluciones técnicas viables para migrar estos módulos.
Impacto en el Internet de las Cosas (IoT) y dispositivos M2M
Si tienes una flota de sensores, contadores inteligentes o sistemas de teleasistencia, tienes que estar atento. Muchos de estos dispositivos fueron diseñados para funcionar solo con 2G o 3G. Cuando la red se apague, la conexión se perderá permanentemente. Es vital revisar si el hardware admite tecnologías más modernas.
Un detalle que mucha gente pasa por alto es que algunos dispositivos 4G también fallan. Esto ocurre porque usan LTE para los datos, pero para la voz o las llamadas de emergencia recurren al respaldo de la red 2G (ya que no son compatibles con VoLTE). Si la 2G desaparece, estas funciones de voz dejarán de funcionar aunque el aparato sea 4G.
Alternativas para seguir conectado
Para no quedarse en el camino, la clave está en migrar hacia estándares diseñados específicamente para el IoT:
- NB-IoT (Narrowband IoT): Ideal para sensores fijos en sótanos o zonas remotas gracias a su bajísimo consumo y gran penetración.
- LTE-M: Perfecta para dispositivos móviles, como dispositivos wearables, que necesitan movilidad y roaming.
- 5G: Para aplicaciones industriales masivas que requieren tiempo real y un volumen de datos brutal.
En cuanto a las tarjetas SIM, la buena noticia es que las SIM M2M modernas suelen ser compatibles con todas estas redes. El cuello de botella no es la tarjeta, sino el módem y el firmware del dispositivo físico.
La transición hacia el 4G, 5G y las redes de bajo consumo es inevitable y, a la larga, beneficiosa por la eficiencia y el coste. Quien haya actualizado sus equipos a tecnologías VoLTE y LPWAN podrá dormir tranquilo, mientras que los usuarios de hardware antiguo deberán plantearse una renovación inmediata para evitar que sus sistemas de seguridad, alarmas o servicios de emergencia queden totalmente inoperativos en los próximos años.


