- Windows permite ajustar volumen y dispositivo de salida por aplicación desde sus opciones avanzadas de sonido.
- Herramientas como EarTrumpet y Audio Router simplifican el acceso al mezclador y el enrutado de audio por programa.
- Soluciones avanzadas como SteelSeries Sonar o WALE permiten separar pistas, ecualizar y limitar niveles por app.
- Con una buena configuración se pueden evitar picos de volumen, usar varias salidas y trabajar o jugar con audio profesional.
Cuando te pones a toquetear el sonido de tu PC con Windows es fácil acabar pensando que todo es más enrevesado de lo que debería. Subir y bajar el volumen global es sencillo, pero controlar el audio por aplicación en Windows 10 y Windows 11, elegir salidas distintas o asignar dispositivos específicos ya es otro cantar. Menús escondidos, paneles diferentes, mezcladores a medias… y, al final, pierdes más tiempo en la configuración que en disfrutar del contenido.
La buena noticia es que el sistema trae opciones avanzadas bastante potentes (aunque algo ocultas) y que existen aplicaciones externas que lo dejan todo tirado de fácil. Desde el mezclador de volumen moderno de Windows hasta herramientas como EarTrumpet, Audio Router o soluciones más completas como SteelSeries Sonar, Background Music o WALE, tienes mil formas de domar el sonido app por app sin volverte loco.
Control de audio por aplicación con las opciones nativas de Windows
Windows 10 y Windows 11 incluyen un mezclador de volumen y un panel de opciones avanzadas de sonido que permiten ajustar el volumen y la salida de audio de cada aplicación por separado. No hace falta instalar nada extra para lo básico: el sistema ya lleva de serie una gestión bastante granular, solo que está algo escondida.
Lo primero es entender cómo funciona el sistema de dispositivos. Windows trata cada salida de audio (altavoces del PC, auriculares USB, cascos Bluetooth, altavoces del monitor o de la tele, barra de sonido por HDMI, etc.) como un dispositivo independiente. Eso implica que puedes elegir en cada momento cuál es el dispositivo principal y también definir qué aplicación usa qué salida.
Para comprobar que tus dispositivos están correctamente detectados, haz clic en el icono del altavoz de la bandeja del sistema y despliega la flecha que aparece junto al control de volumen. Verás todas las salidas disponibles: si no aparece algún dispositivo, seguramente esté desactivado o mal configurado.
Si un dispositivo no aparece, haz clic derecho sobre el icono de volumen y entra en «Sonidos» (o en la configuración de sonido del sistema). En la pestaña «Reproducción» se listan todos los dispositivos; desde ahí puedes habilitarlos, establecer uno como predeterminado o conectar dispositivos que el sistema tenga detectados pero inactivos.
Elegir rápidamente la salida de audio desde la barra de tareas
Muchas veces no necesitas liarte a configurar aplicación por aplicación, simplemente quieres decidir por dónde suena todo en ese momento. En Windows es posible cambiar la salida de audio global en segundos desde la propia barra de tareas, sin abrir ningún panel avanzado.
En Windows 10, basta con hacer clic en el icono del altavoz del área de notificaciones y pulsar en el nombre del dispositivo que aparece sobre la barra de volumen. Se abrirá una lista con todos los dispositivos conectados (auriculares, altavoces internos, HDMI, Bluetooth, etc.) y solo tendrás que elegir el que quieras usar como predeterminado.
En Windows 11, el panel visual es distinto y algo más «minimalista», pero la idea es similar. Haz clic sobre el icono del volumen y después en la flecha situada a la derecha del deslizador de sonido para mostrar el listado de dispositivos de salida. Desde ahí puedes cambiar en un momento qué aparato se lleva todo el audio del sistema.
Este cambio global afecta a todas las aplicaciones que estén configuradas para usar el dispositivo predeterminado. Si más adelante quieres volver a separar el audio por apps, podrás hacerlo desde el mezclador de volumen o desde las opciones avanzadas de sonido sin problema.
Cómo asignar una salida de audio distinta a cada aplicación en Windows 10
Si quieres que cada programa suene por un dispositivo diferente (por ejemplo, el navegador por los altavoces y un juego por los auriculares Bluetooth), Windows 10 te deja hacerlo desde la Configuración, sin software adicional. Solo tienes que localizar el menú correcto.
Abre el menú de Configuración con Windows + I, entra en «Sistema» y luego en «Sonido». En la parte inferior del apartado de sonido verás un enlace a las «Opciones de sonido avanzadas» con el nombre «Preferencias de dispositivo y volumen de la aplicación».
Al abrirlo, Windows mostrará una ventana con el volumen general del sistema en la parte superior y, debajo, todas las aplicaciones que estén reproduciendo (o puedan reproducir) audio en ese momento. Junto a cada una verás su propio control de volumen, además de dos menús desplegables: uno de salida y otro de entrada.
El funcionamiento es muy flexible. El volumen de cada aplicación se establece como un porcentaje del volumen general del sistema. Por ejemplo: si tienes el volumen global al 10% y pones una app al 100%, esa app sonará al 10%; si la pones al 50%, sonará al 5%. Así es fácil equilibrar el sonido sin tener que tocar continuamente el volumen maestro.
En los menús desplegables de cada programa puedes elegir el dispositivo de salida (altavoces, cascos, HDMI, Bluetooth…) y el de entrada (micrófono, interfaz de audio externa, etc.) que quieres que use. Eso significa que puedes mandar el audio de tu navegador a unos auriculares concretos y al mismo tiempo enviar la música de Spotify a los altavoces del salón.
Si una aplicación no aparece en la lista, casi siempre es porque no está abierta o todavía no ha reproducido audio. Arráncala, reproduce cualquier sonido (un vídeo, una canción, un aviso) y vuelve al panel: en cuanto Windows detecta audio, la añade a la lista para que puedas configurarla.
Mezclador de volumen en Windows 11 y acceso al control avanzado
Con Windows 11, Microsoft ha cambiado el diseño de varios paneles y, de paso, ha escondido un poco más las funciones avanzadas. Para controlar el audio por aplicación en Windows 11 también tienes que usar el mezclador de volumen, pero llegar a él implica un par de clics extra.
Cuando abres el panel de sonido desde el icono de volumen en la barra de tareas, verás un control general y, quizás, los dispositivos más habituales. Para ir a lo que realmente interesa tienes que pulsar en «Más opciones de configuración del volumen» en la parte inferior de ese panel emergente, lo que te llevará directamente a la página de sonido dentro de Configuración.
Una vez dentro, en «Sistema > Sonido», desplázate hasta abajo y busca el apartado «Mezclador de volumen». Ahí tienes el equivalente moderno de lo que ofrecía Windows 10: controles de volumen y dispositivos de entrada/salida por aplicación, con una interfaz más limpia pero la misma filosofía.
De nuevo, puedes definir un volumen específico para cada programa y elegir por qué dispositivo sale y entra el audio en cada caso. Esto te permite, por ejemplo, enviar una videollamada a unos auriculares concretos mientras el resto del sonido del sistema se reproduce en los altavoces del monitor.
Windows recordará estos ajustes. La próxima vez que abras esa aplicación, el sistema intentará usar la misma combinación de volumen y dispositivos que configuraste. Si notas que no los respeta, prueba a cerrar y volver a abrir la app, o a desconectar y reconectar el dispositivo de audio.
Configurar dos fuentes de audio distintas a la vez en Windows 10
Una pregunta recurrente es si se puede hacer que el PC reproduzca dos contenidos distintos a la vez por dos dispositivos diferentes, usando solo Windows. Por ejemplo, tener una clase online en los auriculares mientras otra persona escucha música en los altavoces del mismo ordenador.
La clave está en el panel de «Preferencias de dispositivo y volumen de la aplicación» que comentábamos antes. Desde ahí puedes escoger qué aplicación se reproduce por cada dispositivo de audio conectado al equipo. El sistema operativo no limita el número de combinaciones más allá de los dispositivos y programas disponibles.
Solo tienes que abrir todas las aplicaciones que quieras usar, conectar y activar todos los dispositivos de sonido (altavoces, cascos, HDMI, Bluetooth, etc.) y, desde las preferencias de dispositivo, asignar cada app a la salida que te interese: navegador por un lado, reproductor multimedia por otro, videojuegos por otro, etc.
Otra ventaja de este panel es el control fino del volumen. Puedes dejar muy alta, por ejemplo, la aplicación que exige más concentración (una clase, una reunión de trabajo, una masterclass) y bajar el resto de sonidos de fondo para que no molesten. El control deslizante por app es perfecto para encontrar el equilibrio.
Una vez lo tengas todo ajustado, puedes manejar el volumen de cada app de forma rápida desde el propio mezclador de volumen clásico (haciendo clic derecho en el icono de altavoz y eligiendo «Mezclador de volumen» en Windows 10), sin necesidad de volver a abrir la Configuración cada dos por tres.
EarTrumpet: el panel de audio que Windows debería traer de serie
Si te da pereza andar navegando por menús de Windows cada vez que quieres tocar algo del sonido, te interesa echar un ojo a EarTrumpet. EarTrumpet es una aplicación gratuita y de código abierto que actúa como un mezclador de volumen avanzado integrado en la bandeja del sistema, mucho más cómodo y accesible que el que trae Windows de fábrica.
La puedes descargar directamente desde la Microsoft Store o instalarla con gestores como winget (winget install File-New-Project.EarTrumpet) o Chocolatey (choco install eartrumpet). Como parte de los trucos de software en Windows, una vez instalada, añade un nuevo icono de volumen en el área de notificaciones, que convive con el icono de volumen nativo de Windows.
Al hacer clic en ese icono, verás una lista de todas las aplicaciones que están reproduciendo sonido en ese momento, cada una con su propio control de volumen. Desde ahí puedes subir, bajar o silenciar programas individuales sin tocar el volumen general ni ir saltando por menús.
Uno de los detalles más cómodos es que puedes cambiar el volumen simplemente colocando el puntero sobre el icono de EarTrumpet y usando la rueda del ratón, sin hacer clic. En Windows 11 esta idea se ha integrado parcialmente en el sistema, pero en Windows 10 sigue siendo un plus brutal que hace la experiencia mucho más fluida.
Si pulsas con el botón derecho sobre el icono, accedes a opciones extra: seleccionar el dispositivo de audio, abrir los controles nativos de Windows o entrar en el propio mezclador avanzado de EarTrumpet. En ese mezclador puedes hacer clic derecho sobre cada app y elegir qué dispositivo de salida quieres que use, sin pasar por la Configuración del sistema.
En la práctica, EarTrumpet unifica y simplifica todo lo que ya puedes hacer con las herramientas nativas de Windows, pero lo lleva a un solo sitio, accesible y rápido. Por eso muchos usuarios lo consideran el panel de audio que Microsoft nunca llegó a diseñar y que el sistema lleva pidiendo años.
Audio Router y otras apps para enrutar el sonido por programa
Si lo que quieres es un control muy fino de por dónde sale el sonido de cada aplicación, existen utilidades especializadas que se centran justo en esto. Audio Router es una de las más conocidas: sirve para enrutar el audio de cada programa a un dispositivo específico de forma independiente, sin complicarte demasiado.
La aplicación es gratuita y portable. No hace falta instalarla: descargas el ZIP, lo descomprimes y ejecutas «Audio Router.exe». Eso sí, tienes que asegurarte de que las aplicaciones que quieras configurar estén ya abiertas y emitiendo sonido, porque si no el programa no las detecta en la lista.
Su ventana principal muestra en la parte izquierda las aplicaciones de audio activas y en la derecha las diferentes salidas de audio disponibles. Para cada combinación puedes ajustar el volumen con una barra deslizante e incluso silenciar una app concreta utilizando el botón de «Mute».
Debajo de cada programa hay un botón con una flecha hacia abajo. Al pulsarlo y elegir la opción «Route», se abre un panel donde puedes seleccionar el dispositivo de salida que quieres asignar a esa aplicación. A partir de ese momento, todo lo que reproduzca esa app sonará por el dispositivo que hayas escogido, mientras el resto del sistema sigue su propio camino.
Existe también una casilla llamada «Soft routing» pensada para evitar conflictos en algunos equipos delicados. Además de enrutar, Audio Router permite silenciar apps, duplicar la salida de audio o hacer pruebas con distintos dispositivos sin tocar la configuración global de Windows.
Antes de usar este tipo de herramientas conviene tener los controladores de la tarjeta de sonido actualizados y, si tu placa tiene un panel de control propio (como el típico administrador de sonido de Realtek), revisarlo para que no interfiera. Desde el icono de altavoz del área de notificaciones puedes abrir su configuración específica y comprobar que todo está bien definido.
SteelSeries Sonar: separar y ecualizar pistas como un profesional
Si además de controlar la salida por aplicación quieres separar pistas, gestionar el audio para streaming o grabación y ecualizar con detalle, SteelSeries Sonar es una opción muy potente. Está pensada sobre todo para gamers y creadores de contenido, pero cualquiera puede sacarle partido.
Después de descargarla desde la página oficial de SteelSeries, la instalas como cualquier otro programa. Muy importante: Sonar crea varias interfaces de audio virtuales (Gaming, Chat, Media…) que tendrás que establecer como dispositivos predeterminados en Windows para aprovecharlo de verdad.
Para ello, abre el panel de sonido de Windows (buscando «sonidos» en el menú inicio o desde el Panel de control) y comprueba que las nuevas interfaces aparecen como dispositivos de reproducción. Normalmente se configura «Gaming» como dispositivo predeterminado y «Chat» como dispositivo de comunicaciones, de forma que el programa pueda separar el audio de los juegos del de apps como Discord.
Una vez hecho este ajuste previo, entra en la aplicación y ve a la pestaña «Sonar». Verás varias columnas correspondientes a las distintas pistas de audio (micrófono, juegos, chat, aplicaciones, medios, etc.). Debajo de cada una hay un menú desplegable donde puedes elegir el dispositivo físico por el que quieres que se escuche esa pista (tus cascos, unos altavoces, etc.).
Esta es la configuración básica: solo tienes que asignar cada interfaz virtual de Sonar a la salida física que prefieras y arrastrar los programas desde el recuadro de «Aplicaciones» a la pista que te interese. De ese modo, decides qué aplicación va por «Gaming», cuál por «Media», cuál por «Chat», etc., sin grandes complicaciones.
Además, cada pista tiene su propio ecualizador y ajustes de sonido, por lo que puedes priorizar graves, agudos, voces o ambiente según el uso. Si no quieres liarte, la propia app ofrece presets creados por la comunidad y por la propia SteelSeries, optimizados para juegos y situaciones concretas.
Para creadores de contenido, la joya es el «streamer mode». Al activarlo, Sonar reorganiza las interfaces y te muestra una configuración maestra pensada para separar lo que tú oyes de lo que escucha el directo o la grabación. Es normal que se corte el audio un segundo al cambiar: simplemente está reencaminando todo.
En ese modo, tendrás que seleccionar «SteelSeries Sonar – Stream» como dispositivo de entrada de audio en tu software de streaming o grabación (OBS, por ejemplo). A partir de ahí, podrás decidir qué pistas entran en el directo y cuáles solo se escuchan en tus cascos, usando los iconos de cascos o de «directo» para incluir o excluir cada fuente.
Otras aplicaciones avanzadas para gestionar el audio en Windows
Más allá de EarTrumpet, Audio Router o Sonar, hay otras herramientas interesantes si quieres llevar el control del sonido un paso más allá. Background Music y WALE son dos ejemplos de aplicaciones orientadas a gestionar el volumen por app, aplicar efectos y mejorar la experiencia de audio en general.
Background Music es gratis, de código abierto y pensada para controlar el volumen de todas las aplicaciones abiertas de forma independiente, incluyendo navegadores, reproductores de música, apps de mensajería e incluso videojuegos. No necesita conexión permanente a Internet y su consumo de recursos es muy bajo, perfecto para tenerla siempre en segundo plano.
WALE, por su parte, destaca por ofrecer un control extremadamente detallado, hasta el punto de permitir un volumen distinto para cada pestaña del navegador, además del resto de aplicaciones. Lo más llamativo es su ecualizador avanzado, con el que puedes retocar el sonido al milímetro.
Con WALE también es posible definir límites máximos de volumen por app para evitar picos repentinos y explosiones de sonido que te dejen sin tímpanos. Aunque la interfaz está algo anticuada y pide a gritos una renovación para adaptarse mejor al estilo visual de las últimas versiones de Windows, sigue siendo una de las opciones más completas para tener absolutamente todo bajo control.
En el terreno más profesional, también existen alternativas como Voicemeeter o soluciones comerciales tipo CheVolume, con mezcladores virtuales avanzados, matrices de enrutamiento y montones de parámetros para quien quiera dedicarle tiempo a una configuración muy fina.
Resolver problemas habituales al gestionar el audio en Windows
Cuando empiezas a tocar dispositivos, mezcladores y rutas de sonido, no es raro encontrarse con errores que te hagan pensar que algo está roto. La mayoría de problemas típicos (dispositivos que no aparecen, cambios que no se aplican, configuraciones que se pierden) tienen soluciones relativamente simples.
Si tu dispositivo de audio no aparece en ninguna lista, primero revisa lo obvio: cables bien conectados, auriculares encendidos, Bluetooth en modo emparejamiento, etc.. Si todo parece correcto, entra en el Administrador de dispositivos (Win + X > Administrador de dispositivos) y expande «Controladores de sonido, vídeo y juegos».
Si ves un icono de advertencia, haz clic derecho y elige «Actualizar controlador» > «Buscar controladores automáticamente». Si no se arregla, desinstala el dispositivo desde ahí y reinicia el PC: Windows suele reinstalar el driver de forma automática al arrancar. La alternativa más limpia es descargar el controlador desde la web del fabricante del PC o de la propia tarjeta de sonido.
Cuando el sonido no cambia pese a que mueves volúmenes y dispositivos, asegúrate de que no tienes la app o el propio dispositivo en silencio y comprueba en «Configuración > Sistema > Sonido» que el dispositivo de salida correcto está seleccionado. A veces las «mejoras de audio» también dan guerra.
Para desactivarlas, pulsa Win + R, escribe mmsys.cpl, ve a la pestaña «Reproducción», selecciona tu dispositivo, entra en «Propiedades» y en la pestaña de «Mejoras» marca «Deshabilitar todas las mejoras». Aplica cambios, acepta y prueba de nuevo. Conviene también reiniciar los servicios de audio desde «services.msc» (Windows Audio y Windows Audio Endpoint Builder) por si se han quedado pillados.
Si tu configuración se resetea cada vez que reinicias, revisa el servicio «Windows Audio» en «services.msc» y confirma que está con tipo de inicio «Automático». Actualiza los controladores de audio, ejecuta el solucionador de problemas de «Reproducción de audio» desde la Configuración y, como último recurso, plantéate usar Restaurar sistema a un punto anterior al inicio de los fallos.
El viejo mezclador de volumen clásico y el Registro de Windows
En versiones antiguas de Windows era muy habitual tirar del mezclador de volumen clásico, accesible con clic derecho en el icono de altavoz y «Abrir mezclador de volumen». Con Windows 10, Microsoft rediseñó parte de este comportamiento y algunos usuarios echaron de menos la versión tradicional más completa.
Para recuperar cierto comportamiento clásico, se puede tocar el Registro de Windows y ajustar una clave relacionada con el mezclador. Es una maniobra algo avanzada, así que conviene hacerlo con cuidado y, si es posible, con una copia de seguridad previa del Registro.
Abre el editor de Registro escribiendo regedit en el cuadro de búsqueda o en la ventana de ejecutar (Win + R). Acepta el aviso de permisos y navega hasta la ruta HKEY_LOCAL_MACHINE\Software\Microsoft\Windows NT\CurrentVersion\MTCUVC. Si la clave MTCUVC no existe, créala con clic derecho sobre «CurrentVersion» > Nueva > Clave.
Dentro de esa clave debes crear un nuevo valor DWORD de 32 bits con el nombre EnableMTCUVC. Asigna valor 0 o 1 según quieras activar o desactivar el comportamiento moderno. Cuando termines, cierra el Registro y reinicia el equipo para que los cambios tengan efecto.
Reproducir el mismo audio en dos auriculares a la vez
Un escenario casi opuesto al de controlar el audio por aplicación es el de querer escuchar exactamente lo mismo con dos pares de auriculares conectados al mismo PC. Aquí no se trata de separar fuentes, sino de duplicar la salida para compartir contenido sin usar altavoces.
La solución más simple no pasa por software, sino por hardware: usar un multiplicador de puerto jack de 3,5 mm (un «splitter»). Estos adaptadores convierten una única salida de auriculares del portátil o del PC en dos, tres o incluso cuatro tomas, para que varias personas puedan conectar sus cascos simultáneamente.
Conectas el splitter a la salida de auriculares y luego enchufas los cascos en los puertos disponibles. La calidad de audio suele ser razonable para ver una peli, seguir una clase o escuchar vídeos en la biblioteca, aunque no es la mejor opción para audiófilos que busquen la máxima fidelidad, ya que la señal se reparte y puede perder algo de potencia y claridad.
Hay modelos muy compactos y ligeros pensados para llevar en la mochila sin que ocupen nada, desde splitters sencillos de dos salidas hasta pequeños hubs con cinco tomas. Si solo vas a compartir audio con otra persona, uno de dos puertos suele ser más que suficiente y además es más barato y cómodo de manejar.
Combinando este tipo de adaptadores con las opciones de volumen de Windows, puedes ajustar el nivel general de salida para que todos escuchéis a un volumen cómodo sin molestar a nadie a vuestro alrededor, ideal en entornos donde se pide silencio como bibliotecas, trenes o aviones.
Con todo lo que ofrece hoy Windows entre sus opciones nativas, y sumando aplicaciones como EarTrumpet, Audio Router, SteelSeries Sonar, Background Music o WALE, es perfectamente posible controlar el audio por aplicación en Windows, asignar dispositivos distintos, evitar sustos de volumen y hasta separar pistas como si tuvieras una mesa de mezclas profesional, todo desde tu PC. Solo hace falta tomarse un rato para configurar cada herramienta a tu gusto y, a partir de ahí, disfrutar de un sonido adaptado a cómo tú usas el ordenador día a día.